Tras la tempestad, llega la calma, tras la desazón del número 12 llega el 13 el número maldito o el número "justo" por excelencia.
Si no existe honradez ni decencia difícilmente puede alcanzarse la excelencia.
Es triste no aportar, pero más triste es mendigar.
Es triste auto excluirse, pero es tristísimo auto proclamarse.
Es triste ausentarse, pero es calamitoso abrise camino cambiando la realidad de las cosas.
Es triste no existir, pero falso, cruel e hipócrita, es inventarse, subvencionarse o encargarse.
Es triste pedir, pero más triste es robar.
"Entonces yo sentíme salteado
de una vergüenza libre y generosa;
corríme gravemente que una cosa
tan sin razón hubiese así pasado;
Luego siguió el dolor al corrimiento
de ver mi reino en mano de quien cuento..."
Garcilaso de la Vega
"El aspereza de mis males quiero"
Si no existe honradez ni decencia difícilmente puede alcanzarse la excelencia.
Es triste no aportar, pero más triste es mendigar.
Es triste auto excluirse, pero es tristísimo auto proclamarse.
Es triste ausentarse, pero es calamitoso abrise camino cambiando la realidad de las cosas.
Es triste no existir, pero falso, cruel e hipócrita, es inventarse, subvencionarse o encargarse.
Es triste pedir, pero más triste es robar.
"Entonces yo sentíme salteado
de una vergüenza libre y generosa;
corríme gravemente que una cosa
tan sin razón hubiese así pasado;
Luego siguió el dolor al corrimiento
de ver mi reino en mano de quien cuento..."
Garcilaso de la Vega
"El aspereza de mis males quiero"
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